Quiero y considero necesario decir lo siguiente:
Las tres primeras publicaciones (Realidad, Eterno Capricho y Aquel Dibujo) tienen un notorio carácter personal, como ya podrán ver, y se debe a que son las representaciones de mi "situación decadente" antes de poder rehabilitarme y retomar mi éxtasis alegórico que consistía -y regresó- en leer, escribir, amar y vivir - esta última incluye un paquete innumerable-. Quise que así fuera, es decir, escribir acerca de mí, porque ese proceso de cambio fue la causa exacta de mi compromiso constante con el Blog -y con mi vida- y me sentí dichoso de poder compartirles mi realidad.
Además sé, con total seguridad, que nosotros experimentamos sucesos similares en nuestras vidas y poder conocer los "casos" de las otras personas, así sea de un virtual desconocido, puede provocar un alivio en nuestras opresiones y permitirle un momento -que mal no está en algunas veces- a la vanagloria.
Nuestra sombra será perfecta si nuestro cuerpo se encuentra en la condición propicia para reflejarla.
Parce, la honestidad brutal es necesaria, además de ser un trabajo de Andrés Calamaro. Diré lo que me gusta y no me gusta.
ResponderSuprimirMe gustan las preguntas al final. Me gustan los enlaces de la RAE. Me gusta el tono solemne pero relajado que tienen algunas entradas -cómo de borracho de pueblo que lee a Borges y a Cioran-.
Ahora, me gustan más las entradas personales que el giro de ficción del cuento. Me parece que esa narración pierde fuerza, y el tono de borracho de pueblo -que es fresco, que me gusta mucho, que tiene cierto tipo de eso que gustan de llamar estilo- se difumina.
Seguiré leyendo, obviamente, y espero que hayan más "Momentos".
¡Ah! Y colaboraré en el Ad-sense para los calzoncillos, es justo y necesario. Amén.
¡Alegría!
Es cierto, esa honestidad irreverente es la que nos saca de quicio y luego nos regresa "reencarnados" en nosotros mismos.
ResponderSuprimirMe alegra que estés atento a mis publicaciones, así he estado yo con las tuyas, pero los comentarios me exigen un poco más de tiempo y por ello los dejo para cuando éste disponga.
Ese "estilo" es el que intento lograr y luego descubro que logro pero sin forzar nada... y la descripción que le das me ha causado gracia y encanto: ¡excelente!
Eso noté con el cuento, quizás por eso no lo he terminado y he tenido que rediseñarlo tanto, lo siento forzado... cambiaré esa entrada por algo personal y dejaré los cuentos para otras ideas geniales que tengo en mente o atraparé entre la imaginación.
Gracias por continuar leyendo, ahí estaré yo también.
También tendrás clicks de mi parte. ¡Confieso que me gustan más las medias que los calzoncillos!
¡Sueter! (como es la primera vez que uso esa expresión con usted debe ser explicada: jugando con el imaginario de despedida típico, hago un pequeño cambio en él, que además de despedir, invoca a un "suéter" con el que con poca lana puedes sentir gran alivio, clima templado y seguridad moderada)