domingo 29 de enero de 2012

SIMPLE

Después de terminar una película y sentarme a navagar por la web un rato... recordé que alguna vez tuve, tengo, un blog. Por eso aquí estoy. Sin embargo, esa no fue la razón por la que estoy escribiendo.

Escribo, casi que seguro, por nostalgia de ver mis cambios, mis costumbres y hábitos, mis problemas, mis obsesiones, mis razones; ver, literalmente, mi pasado: como si la muerte me asechara y me encontrase en mis últimos minutos. Fue nostálgico y emocionante sentir tantos recuerdos estallar en mi memoria luego de repasar someramente algunos escritos y fotos de este blog y luego escribir...

Este simple escrito es para mí, para este mortal que no difiere de ninguno y aún así se siente tan diferente. Este simple blog lo creé en un principio con la idea de brindarles a los demás mi pensamiento y provocar - de cualquier manera - un pequeño momento de reflexión, entretenimiento o distracción. Sin embargo, hoy me doy cuenta de algo bello. Este simple blog lo creé como una herramienta-mecanismo-objeto-distracción-ayuda hacia mi ser, para protegerme, defenderme y atacar a los cambios que se habían impuesto en mi vida.

Me sirvió en su momento, luego lo abandoné, típico.

Recuerdo que siempre tuve un repudio sin argumentos hacia los diarios y por tanto, aunque en menor medida, por quienes llevaban uno. Ahora tendré que repudiarme o revaluar mis conjeturas porque soy una de las personas que necesitan uno por la quizás paranoica razón de que siento (sé) que muchos sucesos de mi vida que reconozco como importantes y dignos de recordar los olvido o no soy capaz de recordarlos con el pasar del tiempo, no necesariamente años.

Este simple escrito con poco sentido, falto de semántica y posiblemente redacción es para mí, para dejar un recuerdo de un día importante haciendo provecho de la ventaja y desgracia de que el internet nunca lo volvidará.

viernes 17 de septiembre de 2010

¡RETIRADA!

Anoché soñé que era un Coronel...
Durante 37 años había estado al mando de mis soldados y siempre disfrutaba como, al querer interpelarme, todos exclamaban con elocuencia, respeto y fuerza:"¡Coronel!". ¡Realmente lo disfrutaba! ¡Coronel era mi verdadero nombre! ¡Y más disfrutaba cuando por la mirada de mis soldados se sentía ese aroma a miedo como a humedad! 
En ninguna ocasión, ninguno de mis soldados o mayores, me llamaron de ninguna otra forma que Coronel; todos ellos sabían que ese era mi orgullo.
Mi vida era controlar mi ejército y no habían "instantes" para pensar en cuestiones subjetivas e innecesarias como el amor, la felicidad, una esposa, hijos o amigos. Sólo era importante lo inmediato, lo placentero y efímero, lo infinito: sexo, ginebra y el sonido de las armas, que eran mi droga y melodía.
En mi sueño no tuve detalles de como eran mis días, ni recuerdos de batallas o misiones, prácticamente no tuve un sueño, sino una imagen de ser un Coronel, acostado en una cama en una habitación oscura, y pensar sus pensamientos y sentir sus sensaciones. Algo seguro es que yo era él porque miraba a través de sus ojos, a través de la oscuridad, hacia el umbral de una puerta que emanaba luz de madrugada. ¡Qué cuerpo pesado tenía! ¡Qué alma inexorable! ¡Qué mente vaga! Aún con resaca y aliento a licor y mujer de una noche. ¡Qué orgulloso me sentía -él- de ser todo un verdadero Coronel! 

Cómo es que de repente, se abre la puerta, aparece una mano seguida de un cuerpo curvado, prende la luz y me dice, con aires de conocerme de toda la vida: "Eduardo, llegarás tarde al trabajo".
¡Vaya sorpresa cuando miro mi cuerpo y me doy cuenta, por ayuda de la luz y de las verdades universales que ofrecen los sueños, de que yo no era un Coronel, ni él, el Coronel, tampoco! Entonces salí de ese cuerpo para mirar la escena en tercera persona de ellos dos juntos antes de que él, ese hombre común de quien yo estaba seguro de que no era un Coronel, exclamase: "¡Cómo te atreves a nombrarme de esa manera, yo soy Coronel!" e inmediatamente cogiera un revolver de al lado de su almohada y le zampara una bala en su cabeza...

Se recostó en su cama y yo me metí otra vez en su cuerpo; sí, definitivamente no era un Coronel; sí, definitivamente yo estaba soñando. Pero ahora yo no quería despertar porque tenía miedo -¡inmenso, abrumador, carnívoro!- de asesinar a alguien por hacerme saber que no soy un Coronel.



Por desgracia no tuve el placer de soñar aquella historia, pero sí el placer de imaginarla. Crearé muchas más, pero estaré retirado de mi PC durante 20 días más o menos. Añadiendo el tiempo que estuve fuera de este blog, ya esto es un descaro, pero ¡qué mas hago si me tocó ser humano! (¡taran pish! ¿?).

Quedan comentarios abiertos, será gratificante verlos cuando vuelva.

Hasta la próxima.




 

martes 1 de junio de 2010

2. DELIQUIO

Retomando mi promesa, que había sido impedida a causa del nuevo diseño del blog y de mi inquieto comportamiento ante Linux en mi PC, les traigo la segunda palabra y con ella un solemne poema de Porfirio Barba Jacob:

Deliquio: 1. Desmayo, desfallecimiento. 2. Éxtasis, arrobamiento.


FUTURO

Decid cuando yo muera (¡y el día esté lejano!):
Soberbio y desdeñoso, pródigo y turbulento,
en el vital deliquio por siempre insaciado
era una llama al viento...

Vagó, sensual y triste, por islas de su América,
en un pinar de Honduras vigorizó el aliento,
la tierra mexicana le dio su rebeldía,
su libertad, sus ímpetus... Y era una llama al viento.

De simas no sondadas subía a las estrellas,
un gran dolor incógnito vibraba por su acento,
fue sabio en sus abismos –y humilde, humilde, humilde–
porque no es nada una llamita al viento.

Y supo cosas lúgubres, tan hondas y letales,
que nunca humana lira, jamás, esclareció,
y nadie ha comprendido su trágico lamento...
¡Era una llama al viento y el viento la apagó! (¡Uff!)
                            
                                   Ciudad de Guatemala 1923 07 29


"En el vital deliquio por siempre insaciado..." ¿Acaso es una expresión poética que sólo hace parte de la vida de Barba-Jacob, entre otros ámbitos, bohemia y literaria, que pretende atrapar nuestra atención con construcciones quiméricas

Sí, así es y está en todo su derecho y deber de que así sea. Pero más allá de eso, está implícito ese impulso humano que todos poseemos y nos conlleva a realizar nuestros días en busca de algo: felicidad, amor, sueños, metas, dolor, odio, satisfacción, placer, muerte, venganza, humillación... son infinitas las combinaciones y variables y cada quien decide o se le impone, de acuerdo a los condicionamientos sociales, por cuales vivir, sean buenas o malas -teniendo en cuenta que el bien y el mal son apreciaciones subjetivas sujetas a una moral y ética que no pueden ser absolutas-.

Título: Músicos
Autor: Spinosa

Y la palabra deliquio tiene la particularidad de tener una dualidad contraria: puede ser un desfallecimiento de nuestro ser o un éxtasis intenso y vivificante. Por esto, siempre estaremos en el riesgo -que me resulta llamativo- de ubicarnos en circunstancias que harán parte de la construcción de ese deliquio, que finalmente tiene dos caras y ambas son traicioneras, porque la vida está llena de hechos contingentes y consecuencias indefinidas: no siempre mal lleva a mal y bien a bien, se trata de jugarse la vida en un silogismo con suspicacia.

Sin embargo, como no tenemos un medidor para la satisfacción o la felicidad o lo que sea que busquemos (por ejemplo el estómago para el hambre o el termómetro para la fiebre -esas son válidas-; o como la cantidad de dinero y soldados que invierte Colombia para medir la seguridad o el PIB para la condición de pobresa o la Seguridad Democrática para un buen gobierno -estas son mentiras putrefactas- "discúlpenme el oportunismo político"), siempre seremos insaciables. 


Considero necesario que así sea porque de ahí nacen las grandes acciones humanas, pero quien no ponga unos límites consciente o inconscientemente sobre ello, tendrá que soportarse una inquietud igual a la altura de su insaciabilidad o, que nunca falte, un homicida anónimo.

Finalmente, para no extenderme, por muy común que suene el final del poema, éste no deja de ser sorprendente, estremecedor, ¡solemne!: no deja de calentarnos nuestro espíritu ese viento que apagó aquella llama y muchas más y ahora viaja entre suspiros de personas que buscan alcanzar el deliquio de su vida, el vital deliquio...

Díganme amigos y amigas, ¿conocen algunos ejemplos de los más grandes deliquios humanos?

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sábado 29 de mayo de 2010

SER MOMENTÁNEO

Los "seres vivos" poseen un ciclo natural: nacer, crecer, reproducirse y morir. Los "seres muertos" también poseen uno: morir, descomponerse, esparcirse y desaparecer. Sin embargo, tanto el uno como el otro, no suceden siempre en esa secuencia lógica y tampoco son muy comunes cuando nos percatamos de la realidad.

En cuanto a "los vivos", nacer es primero, y lo consideramos un hecho, hablando de los humanos, cuando el bebé sale del vientre materno. Por supuesto, esta interpretación de nacimiento es meramente denotativa, pues desde que un espermatozoide -esos cositos con la cabeza grande que nadan con la cola- serpentea perseverante por llegar a un óvulo -esa bolita roja que ha sido expulsada de su clan- y consigue atraparlo, ya hay un nacimiento.

En ese instante comienza el ciclo de "los vivos" y en ese mismo instante podría finalizar. El avance social -dudoso-, científico y tecnológico -indudables- le ha permitido a los humanos encontrar las formas más adecuadas para realizar nacimientos seguros y efectivos; así mismo -acción-reacción- ha hecho posible utilizar las formas más potentes y certeras para asesinar y frenar el ciclo "natural" de vida.

Desde el principio existe la amenaza del aborto -del que tengo una opinión a favor, pero no quiero expandirme en este escrito-. Luego, si no se realiza un aborto que es lo común, el ser podrá seguir vivo si consigue establecerse dentro de una familia -el primer monstruo positivo social- o, al menos, si consigue quedar huérfano bajo un hogar infantil; de no suceder así, tendrá que existir en las calles y ser un prodigio para lograr adquirir estabilidad -económica, social, amorosa-, que es factible, pero el modelo social lo impone como imposible (¡la cacofonía es a propósito!), o de lo contrario, sucumbirá entre las drogas, el hambre, el dolor y/o el olvido.

 

Todos se encontrarán en las calles -los niños, los adultos, los pequeños, los grandes, los dichosos, los olvidados, los ricos, los pobres, los corruptos y... pues los entes- y tendrán que sobrevivir a balas perdidas que se envían unos contra otros o a balas que no van perdidas y se encargan de aproximar la muerte y alejar la moral y la ética. De nuevo se frena el "ciclo natural de vida". Se agradece a la tecnología por facilitar el trabajo y los condicionamientos sociales por hacer estos comportamientos obligatorios.
Para evitar esto, desde sus familias -advertí que son monstruos positivos- les enseñan a actuar con cautela, pensar-actuar, ser consecuentes, mirar como águilas, correr como gacelas, escabullirse como topos y protegerse como tortugas... ¡Bah! Ese comportamiento lógico no funciona en una sociedad ilógica, sino que debe modificarse y adaptarse a su dinamismo irreverente, por tanto,  la manera adecuada -con modificaciones de acuerdo al espacio- de abordar las calles y su inminente peligro es actuar con insensatez mesurada creativa, o sea, ser unos rebeldes con causa, juicio y propósito.

Actuando así, al menos alcanzarán a reproducirse y enseñarles a sus hijos -ojalá de manera renovada y evitando los comportamientos anacrónicos-  el camino para alcanzar un "ciclo natural de vida". Y después de  reproducirse, la muerte es la siguiente en el ciclo y la manera en que llegue es -como siempre- impredecible y preocuparse por ella sería tarea vana.
Podemos nacer hoy, morir hoy, quizás mañana y por ello es necesario aprender a vivir cada momento, porque el ciclo natural de los seres humanos en la sociedad actual  no es como el de  todos los seres vivos, sino que se reduce a dos  simplezas: nacer y morir y entre ellas están las circunstancias que construyen nuestra vida.

En cuanto al ciclo de los seres muertos, este es sencillo. Por mucho que profanen  tumbas -para los creyentes- o comercialicen ilícitamente los cuerpos o algunas partes las dejen en tarritos con agua para que otros las usen -eso me gusta- nunca podrán detener su consiguiente descomposición, esparcimiento entre larvas, gusanos, plantas y demás y, finalmente, su natural desaparición del mundo visual.

¡La muerte es hermosa, es perfecta! 
Pero prefiero la vida porque puedo vivirla y luego morirla.


Pensando en la cotidianidad que nos absorbe hasta el punto de despojarnos de la levedad de nuestra imaginación y cambiarnos la sorpresa por costumbre, intento expresar la vida en sus minuciosidades, en sus detalles desapercibidos que conforman nuestra realidad: y lograr que nuestro Ser disfrute los Momentos valiosos de su existencia...


No escogí ser un "Ser Momentáneo", se me hizo necesario para vivir.

viernes 21 de mayo de 2010

1. PAROXISMO

Como lo prometí en la anterior publicación "UN DÍA, UNA PALABRA", empiezo con la primera:
Hoy, después de ver las reacciones de ayer con el partido de fútbol Medellín (1) - Junior (3) -o con cualquier encuentro emocionante de fútbol- (no me agrada mucho el fútbol, aclaro), quiero compartir con ustedes la siguiente palabra:



Paroxismo:  Exaltación extrema de los afectos y pasiones.

¿Ahora entienden a qué me refería? ;)

Miremos un bello ejemplo de Cioran:

"El orgasmo es un paroxismo; la desesperación, otro. El primero dura un instante; el segundo una vida".  Emil Michel Cioran

Dos ejemplos: fútbol y sexo: ¡una combinación que a muchos hombres les bastaría para ser felices!  (jajaja)


Ahora, sin más que decir, ¿recuerdan la impresionante historia "El Perfume, historia de un asesino"? ¡He ahí el más bello y magno paroxismo!

Feliz día y noche para todos y todas, para mañana: Deliquio

Nota: La palabra tiene un link dirigido hacia la RAE, en donde encontrarán más definiciones de ésta. Yo escojo la definición poética, la que podemos utilizar en nuestro lenguaje cotidiano.
¿Tienen ustedes algunos ejemplos para un paroxismo?


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