¿QUÉ ESTOY PENSANDO?


¡Vaya pregunta! Pensar en lo que pienso, sería callar cuando hablar sea necesario.
Y como soy libre de pensar lo que quiera, pues al parecer nadie más que yo gobierna mi mente, me tomaré la libertad de preguntar, sin ofensa alguna:
¿Qué sentido tiene ponerse ("sentarse") a pensar si no lo hacemos en realidad?
Pero, "pensándolo" bien, si estoy pensando algo, y es necesario decirlo: Si pensar lleva a extrañar, y extrañamos a los que amamos, luego te pienso porque te amo.

PENSANDO ANTES DE ACTUAR

Este es un pequeño cuento que aún no termino, pero quiero compartirles el principio. Va un poquito antes de la mitad, espero terminarlo hoy en la tarde. Disfrútenlo y dejen sus comentarios.


Lunes en la mañana. Stand se despertó a causa de la cuarta vez que sonaba su reloj, y después de haber evitado abrir sus ojos quince minutos antes de las siete.
- Lunes con tonalidad de jueves- pensó Stand.
Era costumbre, o como él lo llamaba, juego inoficioso, mirar la tonalidad de los rayos del sol o el sonido de la lluvia en las mañanas  para descifrar qué día encajaba mejor. Sin embargo, el día original nunca encajaba para él como el día que aparentaba ser...
Desde el instante en que el juego ofrecía su resultado,  empezaban las ideas efímeras de la mañana que se desvanecían con el golpe del chorro frío de agua de su baño. Stand pensaba que si no se bañaba sería posible terminar las ideas de la mañana elaborándolas todo el día, pero sería más fuerte la sensación de sentirse "sucio" y al final la única idea y conclusión a la que llegaría sería entonces bañarse cuando llegara a su casa, ergo, la importancia de bañarse todos los días.
Esos eran costantemente sus pensamientos. Pero en ocasiones él mismo se aburría de pensar siempre igual.

Debía recoger los trajes en la lavandería a las 9:00am, pero era difícil para Stand adaptarse al ritmo del tiempo o a cualquier condicionamiento temporal, pues él se veía atrapado a causa de ello en una impuntualidad sistemática.  Llegó media hora después, mas no hubo problema porque habían abierto tarde la lavandería por ser lunes. Eso le dijo la mujer que lo atendió y le entregó sus anhelados trajes para la noche; era nueva, no la había visto nunca, o quizá era la hija de la dueña. En fin, no le importaba quien fuera, lo relevante del momento era concentrarse en llevar sus trajes a casa...

DE LA SIMULTANEIDAD DEL AMOR


Ahora entiendo cuán difícil es ignorarte: realizar mis actos y palabras prometidos a futuro, fácilmente pensados y dichos en un sensato encuentro, mas realmente inaceptables y contrarios a mis sentimientos, es la negación más grande que contra mi voluntad he afrontado... Y la tarde se detiene con el sol en alto, y yo sin verte, hablarte ni escribirte imito al fulgoroso astro que a pesar de las circunstancias nunca detiene su trayectoria; sólo me queda pensarte, y afortunado que mi razón sea mía y no tuya, porque mi corazón lo siento lejos...
Sin embargo, sigue el día lentamente, intranquilo y bello: combinación asimétrica e insoportable como la incongruencia forzada de mis sentimientos: amarte y despreciarte...
Es ahora cuando tiempo y espacio dejan de ser abstractos para personificarsen en la dualidad de mi pensamiento, tú y yo; amor y desprecio; lugar y hora; ambos inmóviles hasta el momento de reconocernos.
Sigue el día, sigo yo... eludiré la noche que más me acerca tu presencia, o mejor evoco una quimera: que venga la noche y tú con ella.

FINAL INESPERADO


Era tarde, más tarde de lo que le habían permitido estar una noche en las afueras de su casa....
Faltaba poco para llegar a la puerta. Primero metros, luego pasos, y al final una mirada que rápidamente se centró en la pequeña abertura de treinta grados que indicaba que la puerta estaba entreabierta.
Podría ser cualquiera, pensó, quizás su padre ebrio, o también su hermano que había salido a escondidas y no había cerrado para evitar que el sonajero colgado en el techo a diez centímetros de la puerta sonara de nuevo y despertara a su madre.
Estaba obligado a pensar inclusive que podría ser su madre esperando que él entrara y desatar su furia inagotable de gritos y cables de electrodomésticos sobre él.
Mas un suspiro le recordó lo que unos pocos tragos le habían hecho olvidar: todos estaban de viaje...
Entonces entró con alivio a su casa, sin tener que utilizar la llave, en donde lo esperaba un camino oscuro hasta su cama.

RECUERDO DE UNA NOCHE


Sigo caminando en esta noche embellecida... sin importarme el tiempo ni el espacio, sólo mis pasos, la luna y mi pensamiento.

Mis pasos que siguen la luna escondida tras nubes sumisas aparentemente diáfanas que vislumbran mi mente para consumirme en mi pensamiento: ese recuerdo de un deseo latente que se personifica, después de un largo tiempo, en las pasiones de dos seres capciosos y atrevidos, y trastoca sonrisas y miradas para, al final, resumirse en un beso.

Y me pregunto: "Qué haría sin tu boca, impelente de mi necesidad incesante de tenerte y callarte, callarte con las maniobras de mis labios para dejarle la noche al silencio, tu aroma y nuestros cuerpos".

Y sigo caminando, luego sonrío, no sé por qué, o quizás sí: por la picardía de una noche buscada y un abrazo a propósito de sentirte y dormirme con tu recuerdo, con la sensación de quererte, de seguirte queriendo.

Disfrutar de esta realidad provocada es hoy mi noche embellecida, no sólo por tu belleza, sino también por el ineluctable amor que queda...

"Escrito en una noche al lado de una ventana
cual escrito clásico y romántico en donde
la luz es la luna y la inspiración una dama".